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miércoles, 3 de agosto de 2011

I don't know why you say goodbye, I say hello... (o Buen Dia)


Durante los tres años que pasé en la secundaria recorrí el mismo camino uno y otra vez casi todos los días.
No tomábamos el colectivo en la parada frente a la escuela, sino que caminábamos hasta la estación para poder tomarlo vacío y viajar más cómodas. En realidad,  a esa hora, todos los colectivos vienen igual de llenos pero nos gustaba pasear un poco y pasar por la heladería en el camino, aunque fuera invierno.
Cuando nos aventurábamos a cortar camino, siempre nos encontrábamos en una esquina con un personaje que bien podría haber salido de un cuento de esos de Roald Dhal que me gustaban de chica.
Es un hombre alto, de pelo castaño, arriesgaría que de unos años y algunos más también.
Siempre solo, siempre en la misma esquina.
Siempre.
Lo he visto en día de invierno cuando el viento y la lluvia no daban tregua y también lo he visto en días en que el calor hacía que la sólo visión del asfalto te hiciera arder los ojos.
 No es un vendedor, ni tampoco pide dinero. No reparte folletos ni te invita a ninguna iglesia.
En su lugar, en su esquina, se queda desde la mañana hasta las primeras horas de la tarde deseándole ‘Buen día’ a quien sea que pase por ahí, y si se trata de un grupo de personas, se toará la molestia de saludarlos con un ‘Buen día’ a cada uno.
En algunas ocasiones puede que también escuches a Juan, Buen día interpretar canciones de folcklore.
La semana pasada lo encontré donde siempre y lo vi dándoles su saludo a un quinteto de niños de escuela secundaria. No le respondieron y en cambio se rieron de él a carcajadas y fueron gritándole quien-sabe-que hasta que cruzaron la esquina siguiente.
Eso pasó siempre, incluso cuando yo iba a la escuela algunos de mis compañeros hacían chistes o directamente se le reían en la cara. Siempre me junté con los otros y en genera, me siguen cayendo bien. De los primeros, prácticamente no me acuerdo.
Y así está bien.

martes, 14 de diciembre de 2010

Nihil novi sub sole

Hace unos cuantos años, antes de que yo empezara a preocuparme por el paso del tiempo y cuando todavía creía que las personas de 15 o 16 ya eran 'grandes', me presentaron una biblioteca, grande, espaciosa, un edificio que que para mi debe tener un siglo por lo menos; y que si no lo tiene, parece que así lo fuera porque llena la falta de antiguedad con la personalidad, porque sí, puedo jurar que ése lugar tien vida propia y , por lo que sé, cuenta más historias que los libros que allí se alojan, pero todo eso es otro cuento...
Lo que hoy me llevó a escribir estas líneas es el recuerdo de uno de los libros que agarré el azar cuando paseaba por entre los estantes repletos en esa biblioteca.
Ni siquiera examiné la tapa con mucho detalle. Abrí el libro en algún lugar, cualquiera y leí lo que había.
Era una crónica de Roberto Arlt, y la leí y me quedó grabada por mucho tiempo, aunque nunca podía acordarme de quien la había escrito.
Diez años después, cuando tuve que elegir un libropara hacer una monografía. Cualquiera, dijo el Dr.  y después de pasar por muchas opicones volví a elegir uno de Arlt, sin estar segura de cómo llegué a tomar ésa desición ni porqué.
Familiar, creo que me parecía familiar. Conocido. Seguro.  Así, como era el mundo en los días en que lo descubrí por primera vez, aquella vez en que no pude retener su nombre.
Las vueltas que da la vida, no?
En realidad nunca hay nada totalmente nuevo, ni nadie a quien no haya conocido anteriormente de algún modo.
Siempre elegimos de la misma manera. Lo mismo y a los mismos.

lunes, 15 de noviembre de 2010

...and justice for all

'Lawyers are all right, I guess– but it doesn’t appeal to me,” I said. “I mean they’re all right if they go around saving innocent guys’ lives all the time, and like that, but you don’t do that kind of stuff if you’re a lawyer. All you do is make a lot of dough and play golf and play bridge and buy cars and drink Martinis and look like a hot-shot. And besides. Even if you did go around saving guys’ lives and all, how would you know if you did it because you really wanted to save guys’ lives, or because you did it because what you really wanted to do was be a terrific lawyer, with everybody slapping you on the back and congratulating you in court when the goddam trial was over, the reporters and everybody, the way it is in dirty movies? How would you know you weren’t being a phony? The trouble is, you wouldn’t.'
                               The Catcher In The Rye - J. D. Salinger

miércoles, 20 de octubre de 2010

It's not you, it's them...

Eso prueba que yo hasta hace unos minutos estaba contenta.
Si, J , voy a preparar las pepas (que son de membrillo, hay que aclarar) pero creo que no llego. O sea, esperé toda mi vida este momento y me parece que me voy a morir de la emoción antes de que llegue el viernes.



Existen un punto en que pensás 'It's evident that they can't understand how much this means to me'. Y lo pensán en Inglés porque estuviste leyendo Lovecraft todo lo que va del día mientras escuchás Yesterday una y otra vez en repeat y querés mandar al paredón a todo ser que escuche Green Day por American Idiot y que haya corrido a comprar una remerita como para que el de Lee-Chi me mire con cara de 'pobre tipa' al momento de decirme 'de Green Day se agotó todo. Todo, todo.'
Los recitales deberían tener examen de ingreso. That's it.
Sin repetir y sin soplar, contestás bien y entrás. No vale buscarlo en Wiki.
Wikipedia mató al verdadero fan que tenía que enterarse de las cosas haciendo su propia investigación.
Y ni siquiera se avivó de que Billie dejó de ser vegetariano por un tiempo.
Ignaros.

(Acá tranquilamente podría haber un cambio de tema pero es todo lo mismo)

Gracias a la magia de internet que nos brinda sucuchos donde una se encuentra con seres superiores al común, con gustos parecidos a los propios y a la vez tan distintos, puedo decir que hay algunas excepciones a la regla que dice que todo ser menor que yo me parecerá siempre extremadamente poco interesante y totalmente insufrible. Gracias por esa gente genial, señor internet.
Lástima que en la vida real sea tan difícil encontrar adolescentes con todas las neuronas.
A veces pasa.
Unas dos o tres veces, más no.

martes, 12 de octubre de 2010

'Just remember... life without me would be even more unbearable.'

Viajé a Rusia, después de pasar años en Venecia. Todo eso lo recuerdo desde este teatro en París. Me gusta el teatro. Me gustan los actores de este teatro. Presiento que volveremos a New Orleans, siempre volvemos, aunque también pasamos mucho tiempo en San Francisco.
Sé que hay tantos lugares hermosos en el mundo, tanto para ver, tanto que saber sobre ellos, tanto, tanot, tanto que lo más correcto que puedo hacer es dedicarle esta entrada a una de las más sublimes escritoras de la historia del Universo:
Anne Rice, desde el fondo de mi pequeño corazoncito tercermundista quiero decirle Gracias, gracias por pasearme por todos esos lugares que conozco en sus palabras, gracias por hacerme saber que hay mucho ahí afuera esperando a que uno lo note.
Mi vida sin usted sería incluso más intolerable.
 Gracias, gracias, gracias y perdón por la tardanza, se suponía que esta entrada era para el día de su natalicio pero se me pasó (oops!).
Lo sé, no merezco ni ser su fan en Facebook por haberme olvidado.

domingo, 10 de octubre de 2010

'A book?! What do you want a book for?!'

What's the Worst That Could Happen?





Las decisiones se toman y se sostienen con total seguridad o al menos, aparentando total seguridad, aunque una no esté muy segura de nada a esta altura del partido.
Se hace lo que se puede.
Perspectiva.
Por ahora la base está y estamos motivados. Después, veremos.
¿Qué es lo peor que podría suceder?
Tardar más de lo esperado, que llegue el 2012 y el mundo se funda en la miseria apocalíptica sin que yo haya logrado sacerme un seis en Historia Constitucional.

lunes, 4 de octubre de 2010

¡Pero si estás igual!

Pasan los años y sigo sin poder ver 'Interview with the vampire' tranquila y sin pensar en que Antonio Banders tenía en esa época, al menos, 20 años más de lo que tiene Armand. O sea, bien podría haber sido el papá de Armand o el abuelo... bueno, no, en realidad, tampoco por diferentes razones.
Penso eso y que en mi cabeza Armand y Edward son idénticos, más que nada porque en el libro el vampiro del flamante Volvo está descripto sospechosamente igual a Armand.
Hay que dejar de robar por un par de años, Mrs. Meyer.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Universos Paralelos

Mientras escribo esto pienso en cómo está el paranorama hoy en día.
En este momento Jesse está esposada a los postes de la cama, intentando con todas sus fuerzas llegar hasta el vaso con agua que se encuentra en la mesita de luz. Gerald sigue en el piso y todo nos lleva a suponer que jamás se levantará solo ni saldrá de esa cabaña por sus propios medios. Jamás.
Alex, por su lado está en pleno viaje. Ni él ni sus drugos saben bien adónde va a terminar el recorrido de esa noche, se guían sólo por el olfato que tienen para meterse en líos pero yo sé bien que se dirigen a la casa del tipo que escribe y su señora.
En otro lugar del mundo, en uno muy pero muy frío hay un nene sentado bajo la ventada de un departamento que podría ser cualquiera y que,sin embargo, es único porque aún cuando ahí vive una nena con su papá, las ventadas siguen tapiadas. El espera a que ella salga, juega con el cubo Rubik y todavía no sabe que esa historia tienen más de 200 páginas por delante.

Quizás debería leer un libro a la vez, quizás.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Restless Heart Syndrome

Hay veces en las que pienso que mientras los demás crecen yo sólo voy envejeciendo. Lo que no está mal, aunque puede que los números empiecen a incomodarme.
No le veo el punto a todo esto, mucho menos la gracia.
Hay algo que me estoy perdiendo por vivir mentalmente en el país de la maravillas. De todos modos, me cuesta mucho bajar de la palmera y enfrentar los molinos. Es más lindo pensar que son gigantes y que los cuentos que leo son la realidad, al menos la de alguien más, que en algún lugar del mi mundo imaginario podría ser yo.
Estoy convencida de que si hubiera poseído una vida normal, o lo que los demás tienen, me hubiera privado de conocer Castle Rock, Hogwarts, la Rue Royale e incluso Forks. Saber que hay algo más ahí, que es posible encontrar tesoros que mucha gente ni imagina, me hace dudar sobre si cambiaría mis historias por la gente real; y podría jurar que no conozco a nadie que cambiaría su normalidad por alguien como yo que se ríe cuando Dolores Clairborne hable de esa ciudad donde no vive nadie desde hace mucho tiempo.
Supongo que parte de crecer significa abandonar la anormalidad, ponerme el traje de lawyer wannabe y dejar atrás las ensoñaciones de cabeza de chorlito, pero a mi hablame de las rosas de Tuxedo Max y te voy a entender, ahora y con suerte, siempre, sino no te gastes porque mientras vos están pensando en cómo escaparte de esta aburrida clase, yo estoy en un lugar mejor, pensando en las educadas polite remarks de los martes mientras miro el techo.
All in all, no le veo el punto a convertirme en lo que ustedes son, patéticos intentos de futuros sacapresos.
Yo tengo mi mundo, y  ustedes no están invitados.